Cómo lograr la humanización de las organizaciones

El liderazgo en tiempos actuales requiere que quienes están al frente de las empresas sean capaces de trasladar a las mismas el mayor nivel de humanidad. Los negocios han cambiado mucho en las últimas décadas y, hoy día, lo que se espera de ellos es que transmitan el máximo respeto a sus empleados tal y como siempre se ha hecho con los clientes. Por ello, lograr la humanización de las organizaciones se ha posicionado como uno de los grandes retos actuales de las corporaciones.

Pero ¿Cómo conseguirlo? ¿Cuáles son los cambios que se deben introducir para que sea posible crear una empresa tan humana que cumpla con todas las exigencias?

Fomenta una comunicación abierta

La comunicación impulsa cualquier tipo de actividad y, en los entornos laborales, se puede transformar en una de las mejores armas para progresar. Es necesario que el líder de la empresa se ocupe de abrir canales de comunicación que permitan que todos los empleados tengan la oportunidad de ser escuchados. De sus opiniones o ideas pueden nacer algunos de los mejores proyectos o recomendaciones que se puedan haber recibido en el entorno laboral.

Es fundamental que todo el mundo sienta que tiene la oportunidad de hablar, que no hay consecuencias por dar sus opiniones y que son escuchados. La jerarquía siempre va a existir, pero cuando se proporciona a los empleados la capacidad de estar más presentes e incluso de que sus ideas sean aplicadas, el rendimiento general de la empresa mejora notablemente.

Promueve la igualdad, diversidad y respeto

Cada vez las empresas del mundo entero entienden mejor que es necesario no dar la espalda a problemas que existen desde hace tiempo y que pueden llegar a desestabilizar el entorno corporativo. Por lo tanto, desde la dirección es necesario promover y fomentar la igualdad, la diversidad y el respeto entre todos los miembros que forman parte de una misma compañía.

La importancia de este punto se tiene que extender a todos los departamentos, tanto a la forma en la que se desarrolla el día a día en la empresa hasta el trabajo que se realiza en recursos humanos. No habrá que olvidar que características personales de los empleados, como pueden ser su género, su religión o su nacionalidad, nunca podrán influir en la forma en la que se les trate.

Presta atención a los pequeños detalles

Crear un buen entorno, un lugar humano en el que trabajar donde todo el mundo se sienta a gusto, puede comenzar a través de pequeños detalles sin esfuerzo. Por ejemplo, que los líderes sepan pronunciar bien los nombres y apellidos de sus empleados. Esto, que puede parecer insignificante desde el exterior, es algo que se valora mucho por parte de personas que, lamentablemente, se han acostumbrado a que sus superiores no sean capaces de pronunciar sus nombres de forma correcta.

Además, es justo permitir que los empleados personalicen sus espacios de trabajo con adornos personales y que esto no signifique ningún tipo de problema para la instancia laboral. Hay que intentar que los trabajadores se sientan como en casa y que disfruten de sensaciones muy favorables mientras estén trabajando. Esto también se podría lograr mediante otras iniciativas, como relajar el código de vestuario (si lo hubiera) o crear algunos días temáticos.

Son pequeños cambios que, como decimos, no implican ningún esfuerzo, pero que pueden lograr una modificación de conducta muy favorable entre los trabajadores.

Relaja la seriedad del entorno de trabajo

Empresas como Google han demostrado que la productividad es un término ambiguo y que esta se puede alcanzar con menos horas de trabajo de las que requieren algunas empresas. Porque todo depende de cómo lleve a cabo el trabajo el empleado en cuestión. Una persona puede hacer lo mismo en 5 horas de trabajo que en 8 si tiene la suficiente motivación y energía para afrontar el desafío de forma intensa. De lograr esos estados de entusiasmo adecuados se ocupan recursos de diversión que ayudan a que el día a día en la oficina sea un poco menos serio.

Hay que entender los tiempos de ocio en la oficina como paréntesis que desarrollan el compañerismo y que ayudan a que entre los empleados nazca una mejor forma de relacionarse. Todo eso tendrá un efecto directo muy positivo en la manera en la que las empresas llevan a cabo su trabajo. Estas distracciones siempre tienen que estar encapsuladas, para que no se pierda el foco de la responsabilidad, pero de una manera en la que los empleados puedan degustarlas de manera satisfactoria.

Además de cualquier iniciativa que se pueda ofrecer en el entorno de la oficina, también son recomendables los días en los que se salga de ella para trabajar el team building.

Entiende a tus empleados

De esto se va a ocupar tanto el líder como los profesionales de recursos humanos. Es importante que se fomente la comprensión de los empleados, de sus circunstancias, de sus necesidades, inquietudes, sueños o pasiones. Hay que conectar con los miembros del equipo para estar en sintonía con ellos y que no llegue un momento en el cual la empresa se encuentre, por sorpresa, con algún abandono debido a que el profesional en cuestión no estaba a gusto en su puesto de trabajo.

A día de hoy confluyen en las empresas personas de generaciones muy distintas que tienen diferentes preocupaciones y necesidades, así como formas de pensar diametralmente opuestas. Ser capaces de conectar con todos ellos y darles lo que necesitan ayudará a que la empresa se humanice de forma notable.

2021-05-19T11:23:57+02:00